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IDIBGI

El Dr. José Manuel Fernández-Real, investigador del IDIBGI y endocrinólogo del Hospital Trueta, ha participado en este estudio co-liderado con la KU Leuven

Ha revelado un incremento constante del índice de masa corporal en las últimas tres décadas. Todo y este aumento, el control del azúcar en sangre (HbA1c) no ha variado

 

Un estudio internacional co-liderado por el Institut d'Investigació Biomèdica de Girona Dr. Josep Trueta (IDIBGI) y la Universidad Católica de Leuven (KU Leuven, Bélgica) revela que las personas con diabetes tipo 1 tienen hoy un Índice de Massa Corporal (IMC) más elevado que hace tres décadas. La investigación, publicada en la revista científica eClinicalMedicine, muestra un incremento del peso corporal medio de los pacientes, mientras que el control del azúcar en sangre (mesurado por la *HbA1c) se ha mantenido estable a lo largo del tiempo.

El estudio ha estado co-liderato por la KU Leuven y la IDIBGI, con la participación del investigador del IDIBGI y CIBERObn, y endocrinólogo del Hospital Trueta, el Dr. José Manuel Fernández-Real. También han participado la investigadora predoctoral Laura Gallardo-Nuell, primera autora del artículo junto con el Dr. Amar van Laar, de la KU Leuven, y la Dra. Yenny Leal, investigadora postdoctoral de la IDIBGI. El último autor de la publicación es el Dr. Bart Schueren, también de la KU Leuven.

La revisión, enmarcada en el proyecto europeo SOPHIA (Stratification of Obesity Phenotypes tono Optimize Future Obesity Therapy), ha analizado 148 ensayos clínicos aleatorizados publicados entre 1993 y 2025, que incluyen datos de más de 56.000 personas con diabetes tipo 1. Los resultados muestran una tendencia clara al alza del peso corporal: el IMC medio ha pasado de 25 kg/m² en noventa a los 26.9 kg/m² en la última década. Una evolución similar a la que se ha observado en la población general y en pacientes con diabetes tipo 2.

En cambio, los dos tipos de diabetes presentan una evolución diferente en cuanto al control del azúcar en sangre, mesurado a través de la HbA1c, un indicador que refleja los niveles medios de glucosa en los últimos meses. Mientras que en las personas con diabetes tipo 2 este valor ha mejorado progresivamente disminuyendo a lo largo del tiempo – gracias a mejoras en los tratamientos y en la gestión metabólica -, en el caso de las personas con diabetes tipo 1, el HbA1c se ha mantenido estable durante las últimas tres décadas. Esta estabilidad, combinada con el aumento de peso corporal observado, plantea una nueva cuestión: por qué las personas con diabetes tipo 1 ganan peso sin mejorar el control glucémico, y qué consecuencias puede tener esto sobro su salud.

“Hemos revisado más de treinta años de ensayos clínicos internacionales y hemos comprobado que esta tendencia es consistente en todas las regiones del mundo analizadas”, añade Laura Gallardo-Nuell. “Los resultados abren nuevas preguntas sobre las causas de este aumento de peso y es clave para orientar futuros estudios y políticas de prevención, y para entender como evoluciona la diabetes tipo 1 en el contexto de la epidemia global de obesidad.”

“Esta evolución indica que la obesidad también es una realidad creciente en los pacientes con diabetes tipo 1, y que habrá que considerarla como un factor de riesgo añadido de complicaciones cardiovasculares y metabólicas”, explica el Dr. José Manuel Fernández-Real, jefe del grupo de investigación de Nutrición, Eumetabolisme y Salud de la IDIBGI y lo CIBERObn, y también cabe de la sección de endocrinología del Hospital Trueta, que también es catedrático y decano de la Facultad de Medicina de la Universitat de Girona e investigador ICREA Academia.

El trabajo destaca la necesidad de nuevas investigaciones con datos del mundo real para entender mejor como evolucionan el peso y el control glucémico en las personas con diabetes tipo 1, así como su relación con el tratamiento con insulina.

Al proyecto SOPHIA también ha participado el grupo de investigación en Salud Vascular de la IDIBGI y la IDIAP Jordi Gol, con la participación de su jefe de grupo, el Dr. Rafael Ramos, y el investigador Dr. Jordi Blanch. El proyecto está financiado por la Iniciativa de Innovación en Salud, en colaboración con la Comisión Europea y con el apoyo del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea.

 

 

Artículo de referencia: van Laar, Amar; Gallardo-Nuell, Laura; Lucio, Sofia; Visser, Margaretha; Mertens, Ann; Vangoitsenhoven, Roman; Gillard, Pieter; Al Ozairi, Ebaa; Le Roux, Carel; Rosen, Jonathan; Pozo, Carmen; Leal, Yenny; Fernández-Real, José Manuel; Mathieu, Chantal; Steenackers, Nele; Schueren, Bart. (2025). Trends in baseline HbA1c and body-mass index in randomised trials of people with type 1 diabetes from 1993 to 2025: an IMI2 SOPHIA systematic review and meta-analysis. eClinicalMedicine. 89. 103589. 10.1016/j.eclinm.2025.103589.

El Diari ARA Girona ha reconocido este martes por la noche al Dr. Xavier Aldeguer, digestólogo de los hospitales Trueta y Santa Caterina e investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI), como gironés revelación del año por su estudio sobre la microbiota intestinal de la Sra. Maria Branyas, la persona más longeva del mundo.
El reconocimiento forma parte de los 25 Reconocimientos ARA Girona, unos galardones que otorgan los periodistas de la redacción gerundense para destacar historias inspiradoras y personas que contribuyen a hacer del territorio un lugar mejor.

¿Por qué la olotina Maria Branyas, conocida como la “superabuela catalana”, vivió hasta los 117 años y mantuvo un buen estado de salud casi hasta el final?
El ARA, según se indicó durante el acto, publicó en primicia los resultados de un estudio multi-ómico realizado a Maria Branyas, el más exhaustivo que se ha hecho nunca a una persona supercentenaria, que aportaba información muy valiosa para explicar su extraordinaria longevidad.
Desde Girona, el médico e investigador Xavier Aldeguer, jefe del grupo de investigación de enfermedades digestivas y microbiota, aportó la información más impactante del estudio: Maria Branyas tenía una microbiota intestinal más propia de una persona joven que de alguien de más de cien años.
Para Aldeguer y su equipo, “el hallazgo abre la puerta a crear patrones de microbiota asociados a la longevidad”.

El galardón al Dr. Aldeguer pone en valor la investigación pionera sobre el envejecimiento saludable y el papel de la microbiota, un campo con gran proyección científica y social. Su trabajo, realizado con el apoyo del equipo investigador del IDIBGI, ha despertado un amplio interés mediático y ha contribuido a posicionar a Girona como un referente en el ámbito de la investigación biomédica.

El acto, celebrado en el antiguo teatro Odeon, contó con la presencia de diversas autoridades locales y representantes del mundo académico y empresarial.

Enhorabuena al Dr. Aldeguer por este reconocimiento, que también es un motivo de orgullo para el Instituto de Asistencia Sanitaria, el Hospital Trueta y el IDIBGI.

Impulsado por el grupo de Genética Cardiovascular del Institut d'Investigació Biomèdica de Girona Dr. Josep Trueta (IDIBGI), el proyecto ha analizado más de 1.200 casos con el objetivo de evitar que estos tipos de muertes puedan repetirse en familiares directos

Los resultados, publicados recientemente, ofrecen una guía de actuación para médicos forenses y cardiólogos para determinar cuando es más conveniente hacer este análisis genético post mortem

 

La muerte repentina es uno de los factores de mortalidad con mayor incidencia en la población, y en especial en aquellas franjas de edad más joven (hasta 50 años). Las afectaciones cardíacas son la principal causa de estas muertes inesperadas, que en numerosos casos puede estar vinculada a enfermedades hereditarias.

Este hecho motivó que en 2012 el grupo de Genética Cardiovascular del Instituto de Investigación Biomédica de Girona Dr. Josep Trueta (IDIBGI) iniciara la colaboración con el Institut de Medicina Legal I Ciències Forenses de Catalunya (IMLCFC) del Departament de Justicia i QUalitat Democràtica, el proyecto MOSCAT —Mort Sobtada a Catalunya— con el objetivo de prevenir estos tipos de muertes. Desde entonces, el proyecto ha analizado más de 1.200 muestras de víctimas de muerte repentina, erigiéndose a fecha de hoy en el mayor estudio conocido basado en el análisis genético post mortem —también llamada autopsia molecular—para determinar la existencia, o no, del factor hereditario en estas muertes.

Los resultados de este estudio se han publicado ahora en la revista científica Journal of Molecular Diagnostics y revelan, entre otros datos, que en personas de hasta 35 años muertas de manera repentina sin causa determinada, las pruebas genéticas han identificado factores hereditarios vinculados a patologías cardíacas en un 9,5% de los casos.

 

Más de una década de pruebas genéticas

Más concretamente, el estudio se basa en el análisis genético post mortem de 1.252 casos recogidos durante más de una década. El Grupo de Genética Cardiovascular los dividió en dos grupos: 685 correspondientes a personas de hasta 35 años y 567 de entre 36 y 50 años. Es en este primer grupo donde las pruebas detectaron factores patógenos de raíz cardíaca en el 9,5% de las muertes.

Dentro de este primer grupo, la tasa más elevada donde se detectó la incidencia genética fue en muertes por aneurismas de aorta torácica (ruptura de una porción de la arteria por la debilidad de la pared de esta) y miocarditis (inflamación del miocardio), con un 33,3% de los casos. La relevancia de estos resultados hacen que los investigadores recomienden hacer un análisis genético de manera rutinaria en este grupo.

En cuanto al grupo de 36 a 50 años, la tasa de muerte repentina vinculada a causas genéticas fue menor (4,9%), manteniéndose los aneurismas de aorta torácica como primera causa (33%). En este grupo, el estudio propone un enfoque más selectivo y recurrir en el análisis genética solo cuando la autopsia no aclare la causa de la muerte, o bien haya la sospecha de una enfermedad estructural cardíaca hereditaria.

 

Colaboración con la IMLCFC

L'Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya (IMLCFC)  es el encargado de recoger y facilitar al Grupo de Genética Cardiovascular de la IDIBGI las muestras de aquellas autopsias de muerte repentina en personas de hasta 50 años sin causa clara —conocidas como autopsias blancas— o bien en los cuales había sospecha de una posible causa cardíaca. Todas las muestras su analizadas en el laboratorio de Diagnóstico Molecular de la Región Sanitaria de Girona, ubicado en Parque Hospitalario Martí y Julià de Salt, una equipación que dispone de la tecnología de última generación para secuenciar el ADN y detectar aquellos genes vinculados a enfermedades cardiovasculares hereditarias.

El año 2022 los profesionales del IMLCFC cogieron muestras de 214 cadáveres, de los cuales se acabaron cursando unos 170 estudios de genética, una cifra que se ha mantenido relativamente estable a lo largo de los años.

 

Importancia para la prevención

Más allá de esclarecer la existencia de factores genéticos en las muertes repentinas, el estudio pone de manifiesto el valor preventivo que supone realizar estas pruebas genéticas post mortem. “Identificar una causa genética permite detectar a familiares de la persona afectada por la muerte y aplicar medidas preventivas, como controles cardiológicos periódicos”, destaca el doctor Ramon Brugada, ninguno del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari de Girona Dr. Josep Trueta, investigador del IDIBGI y uno de los principales impulsores del estudio. “El consenso médico es el de informar siempre los familiares para evitar una posible segunda muerto”, añade. En este contexto, es el IMLCFC quién se pone en contacto con los familiares directos y comunicarle el diagnóstico positivo del análisis genético, con el objetivo que puedan informar su médico e iniciar un seguimiento.

Por esta razón, el IMLCFC creó en 2023 una Unidad de Muerte Repentina para mejorar la detección de aquellas patologías hereditarias que podrían desencadenar una muerte repentina.

Un segundo elemento valioso del proyecto MOSCAT, como apuntan sus autores, es que aporta una guía de actuación para médicos forenses y cardiólogos avalada por la evidencia de los resultados obtenidos. “Con más de mil casos analizados, el estudio ofrece un procedimiento para decidir en qué escenarios de muerte repentina hacer el análisis genético aporta un beneficio claro en la hora de optimizar recursos y, sobre todo, ayudante a prevenir futuras muertes familiares”, concluye el doctor Brugada.

 

 

FOTOGRAFÍAS: Las muestras del proyecto MOSCAT han sido analizadas en el laboratorio de Diagnóstico Molecular de la Regió Sanitària de Girona. El doctor, Ramon Brugada, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari de Girona Dr. Josep Trueta, investigador del IDIBGI y uno de los principales impulsores del estudio.

Vídeo divulgatiu

El programa GIR-Innova, una iniciativa de la Unitat ITEMAS-Girona para impulsar proyectos de innovación en salud en las comarcas gerundenses, ha reconocido once proyectos en su primera fase ("Sondeja"). GIR-Innova busca promover ideas y proyectos innovadores con potencial transformador en el ámbito sanitario, para facilitar su transferencia. Con 29 propuestas presentadas, el éxito de GIR-Innova refleja la vitalidad de la innovación en salud en las comarcas gerundenses.

La Unidad de apoyo a la innovación de la demarcación de Girona, llamada ITEMAS-Girona y coordinada por el Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI), tiene como objetivo favorecer la innovación y la transferencia en el ámbito de las ciencias de la vida y la salud. Esta unidad surgió de la Red de Innovación en Salud de las Comarcas Gerundenses, una iniciativa de 13 entidades de Girona unidas para promover la innovación en salud. La Unidad ITEMAS-Girona está integrada por nueve instituciones: el IDIBGI, el Hospital Dr. Josep Trueta – Instituto Catalán de la Salud (ICS) Girona, el Instituto de Asistencia Sanitaria de Girona (IAS), la Fundación Hospital de Olot y Comarcal de la Garrotxa (FHOCG), la Corporación de Salud del Maresme y la Selva (CSMS), la Fundación Salud Empordà (FSE), Servicios de Salud Integrados del Bajo Empordá (SSIBE), Albera Salud y el Hospital de Campdevànol.

En los próximos nueve meses, con el apoyo del IDIBGI, diez de estos proyectos seleccionados podrán acceder a recursos y servicios para continuar avanzando en sus iniciativas. Una vez finalizada esta primera fase, se abrirá un nuevo plazo para seleccionar los dos proyectos con mayor potencial transformador, que podrán recibir un segundo impulso para continuar favoreciendo su transferencia e impacto.

Proyectos seleccionados por instituciones

Los proyectos seleccionados abordan diversos retos a través de enfoques innovadores en salud y tecnología. De los 11, cuatro han sido presentados por profesionales del Hospital Trueta y el ICS Girona. En rehabilitación y tecnología médica, REVICTUS (IDIBGI-ICS), presentado por la doctora Yolanda Silva, aplica la realidad virtual inmersiva para gamificar la rehabilitación de pacientes de ictus que han sufrido pérdida de visión. El proyecto CERVICARE (Hospital Trueta), presentado por Marina González, ha ideado un collar cervical innovador que reduce las lesiones causadas por su uso; mientras que en el ámbito de las neurociencias, INSULA (IDIBGI-ICS), presentado por la doctora Anna Maroto, trabaja en la creación de un atlas del cerebro fetal basado en ecografías para diagnosticar mejor los trastornos del neurodesarrollo. Finalmente, el proyecto EM-LINE (IDIBGI-ICS-IAS), presentado por Jordi Gich, es un programa de rehabilitación cognitiva para mejorar las habilidades de lenguaje, lectura, atención y memoria de pacientes con cualquier lesión neurológica.

En cuanto a otros proyectos seleccionados, IPA (IDIBGI) desarrolla un compuesto para tratar la adicción a la comida y prevenir la obesidad, una condición que afecta al 30% de la población mundial. Otro proyecto, WAGPED (IDIBGI-IAS), propone una solución gamificada para mejorar la adherencia de las mujeres a los tratamientos para trastornos emocionales. En oncología, el proyecto NGS-MAMA (IDIBGI-Instituto Catalán de Oncología) promueve la secuenciación de nueva generación para el diagnóstico y seguimiento de pacientes con cáncer de mama.

Otras innovaciones incluyen el proyecto BE WATER (SSIBE), que está validando un producto espesante para mejorar la ingesta hídrica de pacientes con disfagia, y ALIMENT-AIH (SSIBE), un sistema que mejora los procesos alimentarios hospitalarios mediante la evaluación y monitorización personalizada de la ingesta alimentaria en hospitales.

En cardiología, el proyecto PAI-HF (CSMS) presenta una plataforma digital de atención integral para pacientes con hipercolesterolemia familiar, con el fin de mejorar el diagnóstico y el tratamiento personalizado. En el campo de la cirugía, el proyecto APUNTADOR (FSE) busca validar un dispositivo para artroscopias que facilita la localización precisa del punto ideal para introducir instrumentos quirúrgicos, optimizando el campo de visión y reduciendo la dependencia de la experiencia del cirujano.

ITEMAS: una plataforma estatal para fomentar la innovación en salud

La Plataforma ITEMAS (Plataforma de dinamización e innovación de las capacidades industriales del Sistema Nacional de Salud), financiada por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y cofinanciada por la Unión Europea, promueve la transferencia tecnológica en ciencias de la vida. La unidad gerundina es una de las 26 unidades de la Plataforma ITEMAS en todo el Estado, con el expediente PT23/00084.

 
  • Los enfoques médicos actuales para diagnosticar obesidad se basan en el IMC, que no es una medida fiable de salud o enfermedad a nivel individual. Esto puede dar lugar a diagnósticos erróneos, con consecuencias negativas tanto para las personas que viven con obesidad como para la sociedad en general.
  • La Comisión sobre Obesidad Clínica recomienda un nuevo enfoque, más detallado, que combine las medidas de grasa corporal -por ejemplo, circunferencia de cintura o medición directa de grasa- además del IMC para detectar obesidad y reducir el riesgo de una clasificación errónea.
  • Además, los autores introducen dos nuevas categorías diagnósticas de obesidad: 'obesidad clínica' (una enfermedad crónica asociada con disfunción activa de órganos debido exclusivamente a obesidad) y 'obesidad preclínica' (relacionada con un nivel variable de riesgo de salud, pero sin enfermedad en curso).
  • La Comisión pide que todas las personas que viven con obesidad reciban asesoramiento personalizado en salud y atención basada en evidencia, sin estigma ni culpabilización, con estrategias diferenciadas para la obesidad clínica y preclínica.
  • El profesor José Manuel Fernández-Real, del Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI) y del Hospital Dr. Josep Trueta, es uno de los miembros de la comisión global.

El trabajo de una Comisión global, publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology y respaldado por 75 organizaciones médicas a nivel mundial, presenta un enfoque innovador y detallado para diagnosticar obesidad, basado en otras medidas de exceso de grasa corporal además del índice de masa corporal (IMC), y en signos y síntomas objetivos de mala salud a nivel individual.

El objetivo de la propuesta es abordar las limitaciones de la definición y el diagnóstico tradicionales de la obesidad, que han obstaculizado tanto la práctica clínica como las políticas de salud, e impedido que las personas con obesidad reciban la atención que necesitan. Al proporcionar un marco coherente desde el punto de vista médico para el diagnóstico de enfermedades, la Comisión también tiene como objetivo resolver la disputa en curso sobre la consideración de la obesidad como enfermedad, que ha estado en el centro de uno de los debates más controvertidos y polarizadores de la medicina moderna.

El presidente de la comisión, el profesor Francesco Rubino, del King's College London (Reino Unido), afirma: “La pregunta de si la obesidad es una enfermedad es errónea, porque presupone un escenario simplista de todo o nada, donde la obesidad es siempre una enfermedad o nunca lo es. Sin embargo, la evidencia muestra una realidad más compleja. Algunas personas con obesidad pueden mantener el funcionamiento normal de sus órganos y una salud general adecuada incluso a largo plazo, mientras que otras presentan signos y síntomas de una enfermedad grave de manera inmediata”.

“Considerar la obesidad únicamente como un factor de riesgo, y nunca como una enfermedad, puede negar de manera injusta el acceso a atención médica oportuna a las personas que están experimentando problemas de salud debido a la obesidad por sí sola. Por otro lado, una definición general de la obesidad como una enfermedad puede resultar en un sobrediagnóstico y a un uso indebido de medicamentos y procedimientos quirúrgicos, con el potencial de causar daño al individuo y costos desmesurados para la sociedad”.

"Nuestro replanteamiento reconoce la realidad matizada de la obesidad y permite una atención personalizada. Esto incluye el acceso oportuno a tratamientos basados en evidencia para individuos con obesidad clínica, como corresponde para las personas que padecen de una enfermedad crónica, así como estrategias de manejo para la reducción de riesgos para las personas con obesidad preclínica, quienes tienen un mayor riesgo de salud, pero no presentan enfermedad en curso. Esto facilitará una asignación racional de los recursos de atención médica y una priorización justa y médicamente significativa de las opciones de tratamiento disponibles."

"Con más de mil millones de personas en el mundo que actualmente se estima que viven con obesidad, la propuesta de la Comisión ofrece una oportunidad para que los sistemas de salud a nivel mundial adopten una definición universal y clínicamente relevante de la obesidad, así como un método más preciso para su diagnóstico."

Es importante destacar que la obesidad se considera actualmente un factor de riesgo a nivel poblacional, más que una condición que refleje la salud individual. Según el Comisionado Profesor José Manuel Fernández-Real, del Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI) - Hospital Trueta, y también del CIBERObn y de la Universidad de Girona, “con una prevalencia de obesidad en adultos en España que supera el 15% según la definición actual, la introducción del nuevo concepto de obesidad clínica podría cambiar sustancialmente el número de personas clasificadas como que tienen obesidad, permitiendo diagnósticos más precisos, tratamientos personalizados y una mejor gestión en la vida diaria”.

Los métodos actuales para diagnosticar la obesidad son ineficaces

Existe un debate continuo entre clínicos y responsables de políticas sobre el enfoque diagnóstico actual de la obesidad, el cual es propenso a la clasificación errónea del exceso de grasa corporal y a un diagnóstico equivocado de la enfermedad.

Parte del problema se debe a que actualmente la obesidad se define mediante el IMC, considerando un IMC superior a 30 kg/m² como indicador de obesidad en personas de ascendencia europea. También se utilizan puntos de corte de IMC específicos de cada país para tener en cuenta la variabilidad étnica del riesgo asociado a la obesidad.

Aunque el IMC es útil para identificar a personas con un mayor riesgo de padecer problemas de salud, la Comisión destaca que el IMC no es una medida directa de la grasa corporal, no refleja su distribución en el cuerpo y no proporciona información sobre la salud o enfermedad a nivel individual.

“Basarse únicamente en el IMC para diagnosticar la obesidad es problemático, ya que algunas personas tienden a almacenar el exceso de grasa en la cintura o en los órganos y alrededor de ellos, como el hígado, el corazón o los músculos, lo cual se asocia con un mayor riesgo para la salud que cuando el exceso de grasa se acumula debajo de la piel de los brazos, las piernas u otras áreas del cuerpo. Sin embargo, las personas con exceso de grasa corporal no siempre tienen un IMC que indique que viven con obesidad, lo que significa que sus problemas de salud pueden pasar desapercibidos. Además, algunas personas tienen un IMC alto y una alta cantidad de grasa corporal, pero mantienen funciones orgánicas y corporales normales, sin signos o síntomas de enfermedad activa”, afirma el Comisionado Profesor Robert Eckel, del University of Colorado Anschutz Medical Campus (EE. UU.).

Más allá del Índice de Masa Corporal (IMC)

Aunque se reconoce que el IMC es útil como herramienta de cribado para identificar a personas que podrían estar viviendo con obesidad, los autores recomiendan alejarse del diagnóstico de obesidad basado únicamente en el IMC. En su lugar, proponen confirmar el exceso de masa grasa (obesidad) y su distribución en el cuerpo mediante uno de los siguientes métodos:

  • al menos una medición del tamaño corporal (circunferencia de cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-estatura) además del IMC.
  • al menos dos mediciones del tamaño corporal (circunferencia de cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-estatura), independientemente del IMC.
  • medición directa de grasa corporal (por ejemplo, mediante un escaneo de densitometría ósea o DEXA), independientemente del IMC.
  • en personas con IMC muy elevado (por ejemplo, >40 Kg/m²), el exceso de grasa corporal puede asumirse de manera pragmática.

Dos nuevas categorías de obesidad: 'obesidad clínica' y 'obesidad preclínica'

La Comisión también propone un nuevo modelo para el diagnóstico de obesidad basado en medidas objetivas de enfermedad a nivel individual.

Obesidad clínica se define como una condición de obesidad asociada con signos objetivos y/o síntomas de reducción de la función de los órganos, o una capacidad significativamente reducida para realizar actividades cotidianas estándar, como bañarse, vestirse, comer y mantener la continencia, debido directamente al exceso de grasa corporal. Las personas con obesidad clínica deben ser consideradas como pacientes con una enfermedad crónica activa y deben recibir un manejo y tratamiento adecuados.

  • La Comisión establece 18 criterios diagnósticos para obesidad clínica en adultos (ver apéndice - figura 1) y 13 criterios específicos para niños y adolescentes (ver apéndice - figura 2), que incluyen:
  • Dificultad para respirar debido a los efectos de la obesidad en los pulmones
  • Falla cardíaca inducido por la obesidad
  • Dolor en las rodillas o caderas, con rigidez articular y reducción del rango de movimiento como efecto directo del exceso de grasa corporal sobre las articulaciones
  • Ciertas alteraciones en los huesos y las articulaciones en niños y adolescentes que limitan el movimiento
  • Otros signos y síntomas causados por la disfunción de otros órganos, incluyendo los riñones, las vías respiratorias superiores, los órganos metabólicos, el sistema nervioso, el sistema urinario y reproductivo, y el sistema linfático en las extremidades inferiores

La obesidad preclínica es una condición de obesidad con función orgánica normal. Las personas que viven con obesidad preclínica, por lo tanto, no tienen una enfermedad en curso, aunque tienen un riesgo variable pero generalmente elevado de desarrollar obesidad clínica y otras enfermedades no transmisibles (ENT) en el futuro, como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y enfermedades mentales, entre otras. Por lo tanto, deben recibir apoyo para reducir el riesgo de desarrollar posibles enfermedades.

Las personas con obesidad necesitan una atención personalizada

El replanteamiento de la obesidad que hace la Comisión está diseñado para asegurar que todas las personas que viven con obesidad reciban el asesoramiento sanitario adecuado y atención basada en evidencia cuando sea necesario, con diferentes estrategias para la obesidad clínica y la obesidad pre-clínica.

Las personas con obesidad clínica deben recibir tratamiento oportuno y basado en evidencia, con el objetivo de recuperar o mejorar completamente las funciones corporales reducidas por el exceso de grasa corporal, en lugar de centrarse únicamente en la pérdida de peso. El tipo de tratamiento y manejo para la obesidad clínica, ya sea mediante cambios en el estilo de vida, medicación, cirugía, etc., debe basarse en una evaluación individual de riesgos y beneficios, y determinarse a través de una discusión activa con el paciente.

Las aseguradoras de salud en todo el mundo a menudo requieren evidencia de otras condiciones asociadas con la obesidad (por ejemplo, diabetes tipo 2) para ofrecer cobertura de terapias para la obesidad. Como una enfermedad crónica distinta en sí misma, la obesidad clínica no debería requerir la presencia de otra enfermedad para justificar la cobertura.

Las personas que viven con obesidad pre-clínica están en riesgo de desarrollar enfermedades en el futuro, pero no presentan complicaciones de salud actuales debido al exceso de grasa corporal. En consecuencia, el enfoque para su atención debe centrarse en la reducción de riesgos. Dependiendo del nivel de riesgo individual, esto puede requerir solo asesoramiento de salud y monitoreo a lo largo del tiempo, o tratamiento activo si es necesario para reducir los niveles de riesgo sustancialmente altos.

"Este planteamiento detallado de la obesidad permitirá aplicar enfoques basados en evidencia y personalizados para la prevención, el manejo y el tratamiento en adultos y niños que viven con obesidad, lo que les permitirá recibir una atención más adecuada, proporcional a sus necesidades. Esto también ahorrará recursos en el sistema de salud al reducir la tasa de sobrediagnóstico y tratamientos innecesarios", dice la Comisionada Profesora Louise Baur, Universidad de Sydney (Australia).

La Comisión involucró a 56 expertos de renombre mundial en una amplia gama de especialidades médicas, incluyendo endocrinología, medicina interna, cirugía, biología, nutrición y salud pública, representando a numerosos países y diversos sistemas de atención médica. Además, la Comisión incluyó a personas que viven con obesidad y consideró específicamente el posible impacto de las nuevas definiciones de obesidad en el estigma generalizado en la sociedad.

"Los estudios demuestran que la forma en que se suele hablar de la obesidad contribuye al estigma relacionado con el peso, lo que dificulta su prevención, manejo y tratamiento. El enfoque propuesto por esta Comisión puede ayudar a aclarar conceptos erróneos y a reducir el estigma. También instamos a mejorar la formación del personal sanitario y de los responsables de políticas públicas para abordar este problema," señala Joe Nadglowski, defensor de pacientes y Comisionado de la Obesity Action Coalition (EE. UU.).